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domingo, 15 de marzo de 2015

17 DE MARZO "SAN PATRICIO"...

Seguro que en tu ciudad hay un pub irlandés que estos días se esté decorando con tréboles, guirnaldas verdes o muñecos de duendes. Se está preparando para la gran fiesta irlandesa: San Patricio. Una fiesta que, como Halloween, cada vez se celebra en más sitios (aunque sólo sea con la excusa de tomarse una Guinness con los amigos).
El color verde: 
es lo más reconocible. Sabréis quien celebra San Patricio porque lleva algo verde, ya sea un gorro, una cinta en el pelo o una cerveza coloreada. Muchos pensaréis que la preferencia por este color tiene una razón obvia: los verdes paisajes de Irlanda, también llamada “isla esmeralda”. Pues os debemos decir que estáis equivocados a medias: en un principio el color de San Patricio era el azul, pero se cambió debido a una famosa canción irlandesa, titulada “The Wearing of the Green” en la que el cantante pide a todo aquel que sea irlandés de corazón que lleve algo verde el día de San Patricio. La asociación entre los campos irlandeses y su santo patrón no es tan inmediata como puede parecer.
El trébol:
también llamado Shamrock. Como sabéis San Patricio lo utilizaría para explicar a los celtas qué era la Santísima Trinidad. Sin embargo una reciente teoría apunta a que su uso es más moderno y tiene un sentido político oculto: recordar al pérfido inglés que, aunque el norte sigue en su poder, el resto de provincias irlandesas permanecen unidas en una sola nación (a lo que algunos ingleses, con su habitual humor, responden que si el trébol acaba teniendo cuatro hojas será cuestión de suerte).
Los duendes: 
los “leprechauns” también forman parte del simbolismo de San Patricio, aunque cualquier especialista en folclore irlandés os dirá que un duende y un leprechaun son cosas distintas. Pero a lo que vamos… ¿qué hacen unos seres paganos representando a un santo cristiano? Un cuento tradicional narra cómo los paganos y malvados druidas, dispuesto a hacerle la evangelización imposible al bueno de San Patricio, invocaron a unos duendes que, además, molestaban a los recién convertidos al cristianismo. La comunidad se quejó a San Patricio que, invocando a Dios, logró expulsarles de su iglesia. Ahora bien, la razón por la que estos duendes aparecen tan felices en lugar de con un enfado monumental en las postales y adornos del día del santo se nos escapa (quizá tenga que ver con la cerveza).
Las serpientes: 
No es un motivo tan popular como el simpático leprechaun, pero la serpiente también es algo típico de San Patricio. Y por razones parecidas: de la misma manera que en Inglaterra no hay lobos (un chiste irlandés dice que todos fueron devorados por británicos) en Irlanda tampoco hay serpientes. La leyenda cuenta que, como buen cristiano, San Patricio odiaba a la serpiente porque representaba el mal (ya sabéis, la manzana, Adán y Eva…), así que con la ayuda de su bastón él solo echó a todos los ofidios de la isla. Como es comprensible un adorno que simule de serpiente o llevar al cuello una guirnalda con la forma de este animal es un poco desagradable, así que no creemos que veáis muchas este día.

domingo, 8 de marzo de 2015

AMOR SINCERO...

AMOR SINCERO...

DIA DE LA MUJER...

FELIZ DIA DE LA MUJER.
De cualquier Raza... Condición... Religion...
Un Abrazo...¡¡¡

LOS IDUS DE MARZO...

LOS IDUS DE MARZO…
Era el mes femenino del mundo romano, consagrado a la gran Diosa Madre, Magna Mater; fue el primer mes del calendario hasta que en 153 a.C., y por culpa de los numantinos, pasó a ser Ianuarius. El nombre del mes rememora a Mars, Marte, dios de la vegetación en sus orígenes que acabó encarnando la afición más popular y habitual del senado romano: La guerra. El dios se representaba armado como un hoplita griego y su animal sagrado era el lobo.
Era un mes muy animado; En él se iniciaban de los cargos públicos, tenían lugar los comicios republicanos y, tras ellos, comenzaban los consecuentes consulados.
En las Kalendas de Martius se celebraba la Matronalia. Era la festividad de las mujeres casadas, las matronas. Los maridos agasajaban a sus esposas con banquetes y regalos. Incluso el gran poeta Publio Ovidio Nasón, que vivió en tiempos del austero Augusto, se replanteaba unas fiestas femeninas en el mes consagrado a Marte… Pero todo tiene una explicación: Tras el rapto de las sabinas se produjo una guerra entre Roma y sus vecinos. Dicha guerra acabó este primer día de Martius y, precisamente, el fin de las hostilidades fue orquestado por las mujeres de ambos bandos. La festividad estaba dedicada a la diosaJuno Lucina, “la que va a la luz”, divinidad protectora de los partos. No había embarazada en toda la ciudad que no fuese ese día a su templo a ofrecerle algún exvoto.

Para conmemorar el final del Mare Clausum – el cierre invernal de las rutas comerciales marítimas – el día 5 se celebraba el Navío de Isis. Los sacerdotes marchaban en procesión hacia el puerto y allí se botaba un navío cargado de ofrendas. La diosa Isis, procedente de Egipto, caló hondo como divinidad de importación en la Roma imperial. Hay muchas imágenes de Isis amamantando al niño Horus, una imagen que a simple vista recuerda la temprana imaginería mariana medieval. La profunda devoción de muchas mujeres romanas a esta diosa egipcia le allanó el terreno al posterior culto a la madre del Cristo.
En la víspera de los idus de Martius, fecha inmortal por motivos ajenos a la religión romana que luego explicaré, se celebraba la Mamuralia, la fiesta del viejo Marte, Mamurius Veturius; Esta celebración consistía en que un hombre viejo vestido con pieles era empujado fuera de la ciudad a garrotazos. Los garrotes eran largos y blancos y el viejo en cuestión personificaba al invierno. Era un rito de expulsión de los fríos y bienvenida a la primavera (recordemos que Marte en los tiempos remotos de la monarquía era el dios de la vegetación)
Los idus de Martius del 44 a.C. han pasado a la Historia por ser la fecha del asesinato político de César en las escaleras del Teatro de Pompeyo, en aquella fecha lugar de encuentro y debate del Senado. El arqueólogo y escritor italiano Valerio Máximo Manfredi editó una nueva novela con este nombre en la que recrea los últimos días del dictador y la conspiración republicana que acabó con su vida y su desmedida ambición.
El 17 de Martius tenían lugar la Liberalia, conocida también como las Grandes Dionisíacas o Bacanales. Liber fue el dios de la fertilidad y el vino original del pueblo romano que poco a poco fue mudando a Baco a finales de la República. En principio la Liberalia estuvo constituida como festividad exclusiva femenina, pero con el paso de los años sus ritos se abrieron también a la población masculina. El estado siempre miró con recelo estas fiestas y fueron prohibidas en varias ocasiones ante la posibilidad de ocultar conspiraciones.
A pesar de ello, las Bacanales eran tan populares que no pudieron ser erradicadas hasta que la Iglesia las denunció como impías y carentes de moral y fueron perseguidas con dureza. Es un tópico. No eran tan impúdicas como nos podemos imaginar, pero las nuevas tendencias ideológicas del Estado chocaban con el liberalismo (¿De donde vendrá la etimología de la palabra liberal?) de las festividades paganas. Con la imposición de la fe cristiana sobre los antiguos cultos murió el tópico romano de las orgías de vino y sexo sin fin.
El 19 de Marzo era la fiesta de los artesanos, los Quincuatros. Es curioso que esta fecha corresponda con el actual San José, patrón de los carpinteros. Las matronas hacían ese día la comida y la primera jornada festiva había lucha de gladiadores en los anfiteatros como ahora hay una corrida de toros. Otra adaptación inteligente de la Iglesia a unas costumbres muy arraigadas con las que no se quería enfrentar y que era más fácil renombrar. En Valencia este día seguimos reuniendo maderas viejas y prendiendo hogueras en honor a Minerva; Ahora se llaman Fallas.
El 22 de Martius comenzaban las fiestas de Cibeles, la Madre Tierra, una divinidad importada proveniente de Frigia, en el centro de Anatolia, que también fue absorbida por el inmenso panteón romano. Ese mismo día se le llevaban violetas a los difuntos, rito conocido como Violaria.
El día 24 los sacerdotes de Cibeles se castraban voluntariamente como hizo Attisderramando su sangre consagrada a la diosa. Esa noche se celebraba la resurrección de este dios, el legendario amante eunuco de Cibeles y fiel conductor de su carroza de leones. Aquí tenemos el primer culto a una resurrección, otro concepto popular muy bien utilizado años después…
Al día siguiente había una colorida procesión que recorría la Urbe en dirección al templo de Cibeles, hoy bajo la Basílica de San Pedro en la Colina Vaticana.
Las fiestas de Cibeles culminaban el día 27 con una procesión solemne en la que una efigie de la diosa hecha en plata era paseada por las calles de Roma hasta el río Almo. El sumo sacerdote, vestido de púrpura, bañaba a la diosa y realizaba un rito para favorecer la lluvia y la fertilidad de los campos.
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