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martes, 19 de abril de 2011

EL SIGNO DE "TAURO"

TAURO
La fecha de nacimiento de la gente del signo de Tauro es entre el 20 de Abril y el 21 de Mayo. 

Si hemos de referirnos a las personas de este signo desde una perspectiva general, lo primero a destacar será su solidez al momento de encarar un proyecto. 

A diferencia del signo anterior (Aries), se trata de individuos que muy difícilmente cambien de idea o proyecto uno vez que lo han concebido.
Su fuerza está relacionada con la solidez; con la capacidad de perseverar insistentemente hasta que logran conseguir aquello que buscan.
Imaginemos un toro (que es el animal con que se representa este signo).
Se trata de una verdadera mole que muy difícilmente cambiará la ruta que se haya propuesto seguir.
Puede ser que no avance particularmente rápido; pero, precisamente, cuando lo hace no hay nada que lo aparte de su senda.
Su vigor no es, entonces, el de la agilidad y los saltos de gracia.
Por el contrario; sabe tomarse las cosas con tiempo y está mucho más allá de los caprichos de la suerte. 

Todo lo que acabamos de decir implica una determinada cantidad de aspectos negativos.

No puede ser de otro modo; todo cuanto existe es susceptible conlleva a la vez una negación.
Los defectos del signo Tauro aparecen cuando uno antepone un signo negativo a sus mismísimas esencias positivas.
Al ser bastante tercos, las personas de este signo pueden llegar a ser sumamente cerradas y hasta, a veces, un tanto violentas.
Cuando un toro empieza a caminar no existe manera de hacerle entender que, quizás, su dirección le sea perjudicial.
Por otro lado, en el más extremo de los casos, el de Tauro no se importunará por tener que pasar por sobre otras personas; si no van con él están en contra suyo.
No se trata de una violencia mal intencionada; la gente de este signo no busca pleitos por ahí, pero sí interpreta las cosas de manera muy lineal.
Querer discutir con ellos es una tarea sumamente ardua. 

A nivel del trabajo, las personas de Tauro han de desempeñarse perfectamente en todo cuanto para su ejecución requiera paciencia.

No son aptos para el trabajo frenético, el que se está permanentemente en contacto que circunstancias cambiantes.
Hay que pensar que a los toros no les gusta correr; entonces, como es evidente, a los de Tauro tampoco.
Pero allí donde logren asentarse, con el tiempo se transformarán en la verdadera fuerza de empuje.
Los de este signo pueden llevar sobre sus espaldas las responsabilidades más grandes de forma sumamente confiable.
Siempre se puede confiar en ellos; no son traicioneros. 

Por lo que hace a las relaciones afectivas (de amistad y pareja) el caso de la gente de este signo es el de una personalidad muy “atractiva”.

Escribimos atractiva entre paréntesis porque queremos hacer específica alusión a la idea de “atraer”.
Es sumamente difícil que alguien de Tauro se acerque a buscar relaciones; si fuera por su iniciativa serían seres completamente antisociales.
Pero eso no ocurre (nunca llegan a aislarse del todo) porque el resto de la gente tiende a ver en ellos algo que en la experiencia cotidiana no abunda: solidez. 
Aquélla particularidad, a que ya hemos hecho anterior mención, es la principal virtud social de la gente de este signo.
No mienten; son sumamente confiables.
En las relaciones de pareja se caracterizan por ser capaces de mantener relaciones sumamente duraderas donde la fidelidad ha de ser un valor supremo.
Eso sí; en la medida que el de Tauro se equivoca poco (porque se toma su tiempo para hacer las cosas), le cuesta mucho perdonar el error ajeno.
No tiene la característica de ser muy expresivos, pero cuando lo son no hay parangón; se dan de cuerpo y alma.
Puede llegar a ser muy fácil romper el corazón de un alma de este signo, pero de ser así se habrá perdido una compañía inigualable. 

Lo que sí vale la pena decirle a alguien de este signo es que no todo en la vida es blanco o negro.

Se evitarían muchos sufrimientos si llegaran a entender que siempre se pueden contemplar los matices.
Tampoco les vendría mal salir un poco de sí mismos; el hecho de que la gente no sea lo que uno quiere no ha de significar que uno deje de ser lo que es.
En el fondo, lo que dificulta la relación de los taurinos con la sociedad, es su gran idealismo; no pueden perdonar que el mundo no sea lo que ellos piensan que debería ser. 

Para llevarse en buenos tratos con esta gente habrá que tener, por sobretodo, muchísimo tacto.

Cualquier señal hostil será inmediatamente interpretada como declaración definitiva de guerra.
Una buena forma de acercarse a ellos es mediante los paleares materiales; disfrutan mucho de la buena vida y son sumamente permeables a las expresiones de cariño.
Para domar a un toro solo cabe tener mucho coraje y acercarse a tratar de acariciarlo; por lo general, si uno es comprensivo y amistoso, se dejan sin problemas.
Necesitan constantes expresiones de amor. 
A TAURO le duele el problema de la rigidez, de la incapacidad para expresar oportunamente la energía polar escorpiana, la de Marte y Plutón.
La energía yang marciano-plutoniana tiene que ver con la agresividad sana que necesitamos para vivir como elijamos -Marte- y con la agresividad cabreada -Plutón- que no es otra cosa que la energía de impulso de la vida envuelta en frustración.
Esta energía yang, según su ritmo e intensidad y el modo de empleo e integración emocional, da lugar a los sentimientos de ira, rabia, violencia, ambición, deseo, posesión, compasión y transmutación.
Si lo pensamos un poco no es posible integrar esta energía visceral sin desestructurar -en mayor o menor grado- la imagen estable y previsible que ofrecemos a los demás -el Ego- y que cumple sus expectativas en la relación a costa de parcelas de autoafirmación valiosa.
Tauro es el arquetipo zodiacal que fija en sólida estructura de carácter todo el esfuerzo anterior agónico-egoico de Aries tratando de alcanzar ese estado de autosuficiencia vivencial propio del primer signo de Tierra.
De esta manera los bloqueos caracterológicos de Tauro tienen que ver con su tendencia natural de fijar y contener procesos emocionales relacionados con la agresividad y la auto preservación.
Cuando esta energía exige -en sus distintas manifestaciones- ser expresada sin paliativos hacia el mundo, Tauro se embota y sufre de resentimiento -ira y rabia contenidas- descargado con sus cíclicos ataques de violencia; sufre de posesividad y codicia -ambición frustrada-; sufre de celos -deseo inadecuadamente expresado- y sufre, en suma, de auto agresividad lo que a menudo trata de contener con mecanismos de obsesivo control dirigidos tanto hacia el mundo  y lo demás como hacia su propia emocionalidad interna.
A Tauro, sin duda, le cuesta muchísimo pedir ayuda desde su necesidad, desde su carencia.
Pero esa es su tarea consigo mismo.
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