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lunes, 11 de febrero de 2013

"SIETE" ESOTERICO...


SIETE ESOTERICO 
El número siete entra en todas las circunstancias de la vida, rige el desarrollo del hombre y los acontecimientos del mundo, material y moralmente.
La mujer tiene, cada mes, un período de 14 días (el doble de siete), en que puede ser fecundada y otro, estéril.
Hasta siete horas después de nacido, no se sabe si el nuevo ser es apto para la vida.
A los 14 días (dos veces siete) los ojos de la criatura recién pueden seguir la luz.4° A los 21 días (tres veces siete) vuelve la cabeza, impelida por la curiosidad.5° A los siete meses le salen los primeros dientes.6° A los 14 meses (dos veces siete), anda.7° A los 21 meses (tres veces siete), expresa su pensamiento por medio de la voz y del gesto.8° A los siete años aparecen los segundos dientes.9° A los 14 años se despierta en él la energía sexual.10° A los 21 años concluye la pubertad y está físicamente formado.11° A los 28 años (cuatro veces siete) cesa el desarrollo físico y comienza el espiritual.12° A los 35 años (cinco veces siete) llega al máximo de la fuerza y la actividad.13° A los 42 años (seis veces siete) llega al máximo de la aspiración ambiciosa.14° A los 49 años (siete veces siete) llega al máximo de la discreción y comienza la decadencia física.15° A los 56 años (ocho veces siete) alcanza la plenitud del intelecto.16° A los 63 años (nueve veces siete) prevalece la espiritualidad sobre la materia.17° A los 70 años (diez veces siete) se inicia la inversión mental y sexual, y el hombre comienza a volverse, como se dice vulgarmente, una criatura.

Se pueden juntar muchas concordancias más, que explican la afinidad que parece haber con el número 7; por ejemplo, las enfermedades epidémicas, que están regidas por ese número - sarampión, viruela, varicela, etc. -, exigen 7 ó 14 días para su cura; la tifoidea,21 días, y muchas más, pero consideramos suficientes las indicadas.
El objetivo de la Iniciación Interna es el desarrollo de los siete centros magnéticos, llamados también siete iglesias o siete ángeles. Por medio de la aspiración, exhalación y concentración, el Iniciado puede producir el hueco en la columna vertebral, para que la energía creadora vaya sacando los siete sellos de la Revelación de San Juan, hasta que su cuerpo llegue a convertirse en la Ciudad Santa que “descendió del Cielo”.
Los siete planetas frente al Sol se colocaron a distancias diversas, según la rapidez de sus vibraciones. Cada uno de los siete planetas recibe la luz del Sol en diferente medida, de acuerdo con su proximidad a la órbita central y a la constitución de su atmósfera y los seres de cada uno. En armonía con el estado de su desarrollo, tiene afinidad con uno u otro de los rayos solares. Los planetas llamados Siete Espíritus ante el Trono,
absorben el color o los colores, dan un sonido en congruencia con ellos y reflejan el resto sobre los demás planetas. Esos rayos reflejados llevan consigo impulsos de la naturaleza del ser con el cual estuvieron en contacto.
Como es arriba, así es abajo; por lo tanto, el Yo Soy,
el Dios Intimo e Invisible, envuelve dentro de su Ser todo lo que es, como la luz blanca del Sol envuelve todos los colores. Se manifiesta en forma de trinidad, como la luz blanca se retrata en los tres colores primarios: azul, amarillo y rojo; Padre, Hijo y Espíritu Santo; Vida, Conciencia y Forma, sobre cada uno de los siete centros magnéticos del hombre, que son los “Siete Ángeles delante del Trono del Intimo”. Esos también tienen color y son como los de arriba.
Así como cada planeta puede absorber del Sol solamente determinada porción de uno o más colores, en armonía con el estado general de la evolución en él, así también cada centro magnético recibe y absorbe del Sol Espiritual, del Intimo, cierta cantidad de los diferentes rayos proyectados. Estos producen iluminación espiritual según el grado de desarrollo del mismo centro, que da al hombre la conciencia y el desarrollo moral, así como los rayos de la luna dan crecimiento físico.
Cada centro magnético del hombre vibra en color y sonido como vibra un planeta en el firmamento; esa vibración da al ser humano la energía necesaria para que la evolución pueda proseguir. Cada centro, al igual que un planeta, absorbe unos cuantos colores y refleja otros para los demás; cada color indica un poder o virtud. La debilidad de un color, en un centro, representa el predominio de su contrario y por tanto, un vicio.
Desarrollar un centro y avivar su color propio para corresponder al llamado del Íntimo. Pero, antes de entrar en pormenores, debemos explicar los valores de los sietecolores del arco iris.
Rojo:
Indica pensamiento potente, sentimientos apasionados y virilidad física. La debilidad de este color se representa por el color violeta.
Anaranjado:
Muestra gozo, sentimiento alegre y salud robusta. La debilidad de ese color indica predominio de azul celeste.
Amarillo:
Delata lógica, intuición, anhelo de saber, sabiduría, sensibilidad. Su debilidad señala el predominio del añil.
Verde:
Indica optimismo, confianza y sistema nervioso equilibrado. En su debilidad, se manifiesta como anaranjado.
Índigo
(añil): Indica pensamientos concentrados, tranquilidad. En la debilidad de ese color predomina el amarillo.
Violeta:
Denota misticismo, devoción, buena digestión y asimilación. En su debilidad, se acentúa el rojo. Quede claro que, siendo débil un centro de color, en él ha de prevalecer su contrario, el cual, en sí mismo, es muy necesario, pero lo es en otro lugar y no en el centro debilitado.
Todo en el universo tiene relación entre sí y no nos cansaremos de repetir la frase hermética: “Como es arriba, así es abajo y, como es abajo, así es arriba”. Antes de que emprendamos el estudio del desarrollo de los centros del cuerpo humano, el arrancar los sellos, que es la iniciación apocalíptica, debemos conocer la relación entre las Iglesias del Hombre, sus siete ángeles, con los planetas, colores, sonidos, virtudes, vicios, etc.
Tomando como centro el Sol, el astro que verdaderamente en él se halla y según nuestra observación de la Tierra, tenemos:
7 cuerpos celestes próximos: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno.
7 días de la semana: Lunes, Martes, Miércoles, Domingo, Jueves, Viernes, Sábado.
7 ángeles superiores de los planetas: Gabriel, Rafael, Asrael, Michael, Samael, Zadkiel, Zafkiel.
7 espíritus inferiores de los planetas: Gabriel, Rafael, Anael, Michael, Samael, Tachel, Casiel.
7 virtudes: Prudencia, Templanza, Fortaleza, Justicia, Fe, Esperanza y Caridad.
7 metales: Plata, Mercurio, Cobre, Oro, Hierro, Estaño, Plomo.
7 vicios: Avaricia, Envidia, Lujuria, Vanidad, Violencia, Gula, Egoísmo.
7 colores: Verde, Amarillo, Violeta, Anaranjado, Rojo, Azul, índigo.
7 notas musicales: Fa, Mi, La, Re, Do, Sol, Si.
7 Iglesias del Apocalipsis: Efeso, Pérgamo, Filadelfia, Tiatira, Esmirna, Sardo, La odisea.
7 centros magnéticos, estrellas o flores Fundamental, Umbilical, Frontal, Cardíaco, Esplénico, Laríngeo, Coronario.
7 sacramentos: Bautismo, Confirmación, Matrimonio, Sacerdocio, Penitencia, Eucaristía, Extremaunción.
7 perfumes: Ámbar, Benjuí, Almizcle, Laurel, Ajenjo, Azafrán, Mirra. Como ya hemos dicho, se podrían enumerar muchos Septenarios más.
Todos esos Septenarios son emblemas de las virtudes y de las cualidades espirituales del alma, cuyo desarrollo tiene siete grados correspondientes a los siete planetas y a los siete centros magnéticos del cuerpo humano, que indican el progreso desde la materia hasta el mundo divino.

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