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jueves, 23 de agosto de 2012

STRESS...¡¡¡


Diabetes y estrés
Casi todos los diabéticos saben que la diabetes es una enfermedad emocional. Es decir, no que la provoquen las emociones fuertes, sino que llorar, reír, enfadarse, el estrés, adrenalina, etc afectan notablemente en los niveles de glucosa. Por ejemplo, estamos en 100 de azúcar y tras un cabreo en 200 sin aparentemente haber hecho nada. Esto es aún más notable en bebés y en niños que son más sensibles a las emociones, aunque un adulto estresado lo sufre igual. ¿Qué podemos hacer para prevenirlo? o al menos que no nos afecte tanto.
El estrés es normal, incluso hay estudios que consideran que un cierto grado de éste es bueno (no se puede vivir en plena tranquilidad). Sin embargo, la persona con diabetes es más vulnerable. Factores físicos, como una enfermedad o psicosociales, como problemas en el trabajo, afectan. Pues sumemosle los propios de la enfermedad.: subidas y bajadas de azúcar, descontento en los controles, no seguir un ritmo de vida saludable… Todo esto puede reducirse con algunas técnicas
¿Pero porqué nos sube el azúcar con el estrés?
El estrés es una hormona que se pone en acción en momentos físicos como cuando nos hacemos una herida, tenemos un resfriado, infección y en momentos psicosociales como un despido, problemas sentimentales, descontentos o también en momentos de mucha excitación, en los que la adrenalina sube. Bien, pues en esos momentos hormonas como las del estrés que incluyen la adrenalina, la hormona de crecimiento y los glucocorticoides se disparan entrando en un estado acción. ¿Que hacen esas hormonas? liberan a la sangre la glucosa existente en los depósitos hepáticos con el fin de dar al cuerpo más energía en forma de glucosa para combatir el estrés o huir del mismo. En personas con diabetes, como no producimos insulina se refleja en un pico de azúcar, las personas sin diabetes responden normalmente segregando la hormona del páncreas -> insulina.
¿Y si dura mucho tiempo?
Hay ocasiones en la que el estrés es pasajero, un enfado normal o el berrinche de un niño. Pero hay otras veces que éste estado se mantiene durante un largo periodo, por ejemplo la recuperación de una operación, salir de un estado de depresión o ansiedad. En estos casos y siempre siendo valorado por un médico la única forma de combatirlo es buscar técnicas de relajación y aumentar la medicación de la diabetes hasta que el cuerpo vuelva a su estado normal de tranquilidad.
¿Cómo lo controlo?
En primer lugar debemos no echar más leña al fuego, si de por si ya nos afecta la situación, lo mejor sería intentar llevar un dieta equilibrada, no comer compulsivamente y por supuesto hacer ejercicio físico leve, como andar para bajar lentamente esos niveles de glucosa. El ejercicio da felicidad.
Se debe controlar más el azúcar y apuntar las medidas, así como las unidades de insulina que nos pinchamos y el grado de estrés que tenemos en ese momento, pues nos ayudará a ver como nos afectas este estado.
Realizar ejercicios de relajación e intentar cambiar los pensamientos negativos por los positivos conscientemente. Lo mejor es que te enseñe un profesional y posteriormente los realices también en casa, aunque hay libros y vídeos que te pueden ayudar.
Evitar aquello que te produzca estrés. Por ejemplo, si son los atascos porque llegas tarde al trabajo —> busca una alternativa —> coge el metro, el bus, el tren…
Buscar a alguien con quien poder hablar, un amigo, familiar… si no lo hay un especialista.
Buscar un hobby, debemos tener tiempo para nosotros
Periodos de estrés en la enfermedad
En un diabético los casos más claros de aparición de estrés son:
1. Cuando se detecta la enfermedad
2. Cuando se está pasando por una nueva etapa: ser padres, trabajo nuevo, casarse…
3. Diabetes y otras prioridades: cuidar el trabajo, los niños y la enfermedad, cuidar la relación de pareja, el trabajo y la enfermedad…
4. Cuando detectan alguna complicación derivada de la diabetes.
¿Qué técnicas hay?
Ejercicios de respiración. 
Sentado o tumbado tomar tanto aire como pueda en una inspiración profunda y después expulsar todo el aire que se pueda, así una y otra vez.
Terapia de relajación progresiva: Es aquella técnica que permite aprender en un grupo o por medio de una cinta de audio como tensar todos sus músculos y después relajarlos todos lentamente uno por uno.
Ejercicio: Los músculos se pueden relajar con movimientos circulares, estirando y moviendo diferentes partes del cuerpo. A veces se recomienda realizarlos con música para relajar también la mente.
Cambiar a pensamientos constructivos y positivos: Cada vez que los pensamientos negativos afloren se debe pensar en algo que haga sentir feliz u orgulloso. Memorizar un poema, cita o una oración puede servir para cambiar los pensamientos negativos.
En cualquier caso, las alteraciones pueden ser importantes en el control diario, por ello si esta situación se alarga lo mejor es consultar a tu médico.

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