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martes, 20 de noviembre de 2012

LAS PROFECIAS MAYAS...



Cosmología Maya
PARTE (2)
La cultura, la ciencia, la religión y el arte maya están basados en su relación con el Sol. Sostenían que solo a través del Sol se podían comunicar con Hunab-Ku, el Dios que está en todas partes. Para los mayas, Hunab-Ku es un organismo gigantesco que nos contiene a todos en su interior. Afirman que su corazón y su mente están en el centro de nuestra galaxia y que solo a través del Sol se podían comunicar y dirigirse espiritualmente a él. Por eso su interés fundamental en el Sol, en Kinich-Ahau. Construyeron sus maravillosas ciudades, sus sitios ceremoniales y sus pirámides al sur de México, en la Península del Yucatán, Honduras y Guatemala. Allí dejaron grabados en las piedras sus mensajes del tiempo, los recorridos del Sol, de la Luna, de Venus y el camino para que la humanidad se dirija hacia el crecimiento y la Luz de una nueva Era, no hacía el materialismo y la autodestrucción.
Maya viene de Mayab, que significa sitio del planeta Tierra llamado Yucatán y también viene de la estrella llamada Maya que pertenece a la constelación de las Pleyades. Para los hindúes Maya significa ilusión, para ellos todo lo que cambia es ilusión, lo que permanece, lo eterno, es el espíritu. Maya también significa mente, magia, madre. Maya, Maia y María son una misma palabra; curiosamente la madre de Buda se llamaba Maia, y la madre de Jesús María. Nuestro mes de Mayo lleva ese nombre en honor a la diosa romana Maya, la diosa de la primavera, del florecimiento. En filosofía esotérica, la palabra Maya representa a una mente que se libera del cuerpo para moverse a grandes distancias con plena consciencia.
No sabemos si este último significado tiene algo que ver con la desaparición de casi todo el pueblo maya en el año 830 dC. Aunque hay muchas teorías sobre ello, se dice que desaparecieron de manera voluntaria y consciente, abandonaron sus ciudades y sus casas en el momento de mayor desarrollo.
Los mayas descubrieron, gracias a sus estudios sobre el Sol, que el Sistema Solar entero se movía. Llegaron a la conclusión de que el Universo tiene ciclos, periodos de tiempo repetitivos que comienzan y terminan como el día y la noche. Se dan cuenta que nuestro Sistema Solar se desplaza en una elipse que lo aleja y acerca al centro de la galaxia. Es decir, que el Sol y todos los planetas se mueven en ciclos en relación con Hunah-Ku, la luz central de la galaxia.
Encontraron que esa elipse, ese giro completo, ese ciclo que realiza el sistema solar, dura 25.625 años. A este ciclo lo podemos llamar Día Galáctico. Cuando el recorrido llega a la mitad, es decir tras 12.800 años, estamos cerca del centro de la galaxia, de la luz, iluminados en el día de la galaxia. En la otra mitad del recorrido, los otros 12.800 años, nuestros Sistema Solar está cada vez más lejos de la luz central, es decir, en la sombra, en la noche de la galaxia, sucede lo mismo que en nuestro planeta pero en una escala mucho mayor; cada día y cada noche duran 12.800 años. Descubrieron que cada ciclo contiene, a su vez, ciclos menores que tienen las mismas características que los ciclos mayores. El Día Galáctico de 25.625 años está dividido en cinco ciclos de 5.125 años cada uno.
El primer ciclo es la Mañana Galáctica, el segundo es el mediodía y el tercero es la tarde, luego viene el cuarto ciclo la tarde-noche o anochecer y por fin, la conclusión, el quinto ciclo la Noche Galáctica que vuelve a dar paso a un nuevo amanecer, a otros cinco ciclos y así eternamente.
La primera profecía sigue diciendo que en 1.999 el Sistema Solar empezó a salir del último de esos ciclos, que nos encontramos en el fin de “la noche”, saliendo de la oscuridad y a punto de entrar en el amanecer de la galaxia. Dice que al final y al comienzo de estos ciclos, o sea, cada 5.125 años, el Sol central de la galaxia emite un rayo de luz intenso. Mediante este movimiento de luz potente, sincroniza a todos los planetas y soles. Equivale al latir del corazón humano, aunque en este caso el impulso es lumínico en el “corazón” de la galaxia, que palpita cada 5.125 años.
Ese latir, este resplandor inmenso, es el periodo de transición que marca el final de un ciclo y el comienzo de otro, dura el equivalente a 20 años de los nuestros. Ahora nos encontramos en ese momento, el llamado TIEMPO DEL NO-TIEMPO, es un momento evolutivo, una etapa corta pero intensa dentro de los grandes ciclos donde suceden cambios muy rápidos para impulsarnos hacia una nueva etapa de evolución como individuos o como humanidad.
Los mayas hablan de un ritmo lógico y comprobable, de un orden que sabemos que existe en el Universo. El hombre maya trabajó para comprender el número que le permite hacerse “dueño” de su tiempo. Su cuenta le permite saber que todos los planetas tienen ciclos y giros invariables. Estamos en el periodo del No-Tiempo y como individuos debemos tomar una decisión que nos afectará a todos. Si continuamos en este curso negativo de odio de los unos por los otros, de destrucción de la naturaleza, del miedo y egoísmo, es casi deducción que acabaremos rumbo a la destrucción, el caos y que podríamos desaparecer como especie del planeta. Pero si tomamos consciencia y nos damos cuenta que todos formamos parte de un organismo gigantesco y vivo, que debemos respetarnos los unos a los otros, que debemos sanar a la tierra y ocuparnos de su limpieza, iremos claramente hacia el crecimiento positivo.
De nosotros depende el sentido que adoptará el cambio de los tiempos, puede ser una etapa de dolor y destrucción, o por el contrario, nos encontrará unidos en una misma consciencia positiva dirigidos hacia el siguiente peldaño evolutivo.
La Quinta Civilización del Sol
La historia de lo que se ha descubierto de los mayas comienza en el año 600 aC. En el monte Albán aparecieron enormes piedras talladas con el primer registro del lenguaje de los mayas, los números.
Figuras danzantes fechadas con los números mayas: la concha en forma de boca que representa el número 0, el punto que representa el número 1 y la línea que representa el número 5. Pero solo en el año 300 dC. Comienza realmente el desarrollo de lo que podemos considerar maya. Seres que dedicaron su vida a estudiar y registrar no solo la astronomía cercana, sino los ritmos y ciclos de todo lo que hoy denominamos galaxia.
Después de casi 600 años de intensa actividad constructora y de un asombroso desarrollo científico, en el año 830 dC, súbitamente desaparecen. Dejando intactas casas, ciudades y templos, que poco a poco son devorados por la selva. Quedan algunos pocos custodios a cargo de lo abandonado, supervisores de la herencia que nos dejaron.
Pasan aproximadamente 200 años desde el abandono, y en ese momento algunas de las ciudades son repobladas nuevamente. En el año 949 dC, el rey tolteca conduce a su pueblo hacia el sur, huyen de la invasión bárbara de los chichimecas del norte que han destruido su capital, Tula.
Los toltecas ocupan nuevamente algunas de las ciudades mayas abandonadas y las hacen renacer, pero nunca llegan a los mismos niveles de desarrollo. La época maya-tolteca dura desde el año 1.000 hasta el año 1.350 dC, cuando comienzan a desaparecer lentamente. En el siglo XVI, cuando llegan los conquistadores españoles la mayoría de sus ciudades estaban cubiertas nuevamente por la selva y para el siglo XVIII, lo poco que quedaba de ellos ya no existe.
De las investigaciones sobre las ruinas de sus ciudades, de los estudios de las fechas y números tallados en sus muros, de su exacto calendario, de sus códices y libros sagrados están reapareciendo sus conocimientos y se está descifrando su mensaje de alerta y esperanza. Miles de sacerdotes, astrónomos y matemáticos mayas se dedicaron a medir, registrar y estudiar durante siglos al Sol y a todas las estrellas y planetas. Hace 1.200 años fueron tan avanzados que calcularon la distancia que recorre nuestro planeta alrededor del Sol, tuvieron tanta precisión que hoy la NASA sólo tiene segundos de diferencia con las medidas que obtuvieron los mayas. Calcularon que la Tierra daba vueltas al Sol en 365.242010 días. Hoy, el año Greenwich es de 365.2422 días, una increíble diferencia de solo 17 segundos y 28 centésimas.
También calcularon el año del planeta Venus y lo establecieron en 584 días. Hoy la NASA dice que la medida es de 583,92 días por año, prácticamente lo mismo. ¿Cómo pudieron hacer estos cálculos tan exactos sin tener instrumentos de precisión? Su ciencia astronómica estaba 1.000 años más adelantada que la de todos sus contemporáneos. Encontraron los pulsos que recibe cíclicamente el Sistema Solar del centro de la galaxia. Construyeron ciudades como Tulum, rodeadas por murallas; no para su defensa sino para usarlas como punto de referencia de la aparición del Sol y los planetas.
En matemáticas eran muchísimo más avanzados. Su sistema aritmético era vigesimal, es decir, contaba de 20 en 20. Un sistema con base en el número 2, lo que le convierte en un sistema binario exponencial, un sistema matemático armónico con el Universo, el mismo que utiliza la naturaleza para la división de las células. También utilizan los números de manera simbólica, convirtiéndolos en entidades, seres armoniosos que cuentan una historia. Tenían el calendario más exacto hecho por cualquier civilización antigua sobre la tierra. Ateniéndose a los ciclos lunares, el año estaba compuesto por 13 meses de 28 días cada uno y un día aparte al final del calendario para recibir el nuevo año (28x13=364+1=365 días). Un calendario que sirve para sincronizar el ciclo de la Tierra, la Luna y el Sol con el Universo.
También fueron muy avanzados en su manera de cultivar la tierra y cosechar los alimentos para todo su pueblo. Construyeron redes de canales de riego. Su arte era absolutamente bello. Los bajorrelieves y las esculturas en piedra tienen una elegancia clásica. Las delicadas figuras de cerámica de sus soberanos, sacerdotes, artesanos y de todo el mundo funcionaban como las fotos de la época. Son unos de los documentos más importantes para entender su vida, sus costumbres y poder llegar hasta su mente y su corazón.
Es impresionante la cantidad de ciudades y monumentos que construyeron. Vivian como los griegos, en ciudades-estado. Las pirámides eran basamentos, escaleras que suben a los templos que dedicaban a las esencias de todas las cosas. Eran tan avanzados que utilizaron la producción en serie. Todos los elementos repetitivos de sus palacios eran diseñados mediante la utilización de moldes y luego se producían de manera industrial para ensamblarlos con increíble precisión.
Con bajorrelieves tallados en piedra, enormes esculturas y pinturas murales adornaban sus casas reales. Colocaban estelas, que son grandes piedras talladas donde se contaba la vida de su gobernante, en sus plazas y caminos. En los muros narraban los acontecimientos colectivos. Utilizaban los techos y suelos de sus plazas para recoger el agua y canalizarla hacía enormes depósitos.
Mientras, construyendo pirámides y observatorios encontraron una manera de conocer el Universo, inventaron su sistema de registrar los procesos naturales, lo estudiaron, lo organizaron, lo consolidaron y lo dejaron escrito en la piedra como un monumento a la sabiduría.

Construyeron con una tecnología que se perdió en el tiempo, al igual que el misterio de su desaparición. Pero dejaron instrucciones.
LAS 7 PROFECÍAS MAYAS
Desvelar las predicciones de los mayas implica sumergirse en su mundo científico y espiritual. Aquí podrás conocer un poco más sobre cada una de las profecías.
PRIMERA PROFECÍA
Según esta, el 22 de diciembre de 2012 el Sol recibirá un rayo sincronizador del centro de la galaxia con el que se iniciará un nuevo ciclo. Será el fin del mundo de materialismo y destrucción en que vivimos y el inicio de una nueva etapa de respeto y armonía. Antes de ese día, la humanidad debe decidir entre desaparecer como especie pensante que atenta contra el planeta o evolucionar hacia una nueva Era de integración con el resto del Universo.
SEGUNDA PROFECÍA
Esta anunció que a partir del eclipse del 11 de agosto de 1999, las transformaciones físicas en el Sol alterarían el comportamiento del ser humano. Dijeron que algunos perderían el control de sus emociones y otros afianzarían su paz interior para sincronizarse con los ritmos de la galaxia. Así podrán neutralizarse los cambios drásticos que describen las siguientes profecías.
TERCERA PROFECÍA
En esta los mayas aseguran que la conducta anti ecológica del hombre aumentará la temperatura de la Tierra y producirá desequilibrios climáticos y geológicos. La falta de sincronía entre nuestro comportamiento y la naturaleza traerá grandes problemas, como la evaporación del agua de los suelos, incendios forestales y la destrucción de las cosechas. La actitud que tomemos será crucial para sobrellevar esta época de crisis.
CUARTA PROFECÍA
Aquí se predice una ola de calor que provocará el derretimiento del hielo de los polos. Según los mayas, este será el modo en que el planeta se limpiará y reverdecerá, pero a la vez se inundaran las costas y que quienes vivan cerca del mar se enfrentaran con verdaderas dificultades naturales.
QUINTA PROFECÍA
Según esta debemos sintonizar nuestro comportamiento con los ritmos de la naturaleza y la galaxia, pues antes del 2012 veremos fallar todos los sistemas sobre los que está basada nuestra civilización. A partir de estos hechos, el hombre verá la necesidad de reorganizar la sociedad de un modo más armónico y menos competitivo.
SEXTA PROFECÍA
Habla de la aparición de un cometa que traerá transformaciones físicas muy bruscas en nuestro planeta. A partir de sus cálculos, los mayas, aseguran que existen altas probabilidades de que el cometa afecte a la Tierra. Pero a la vez, sostienen que es posible desviar su trayectoria.
SEPTIMA PROFECÍA
En esta séptima y última profecía los mayas nos dejaron un mensaje de esperanza. Dijeron que a partir de un esfuerzo voluntario por lograr la armonía y la paz interior, podremos desarrollar nuevos sentidos e integrarnos al funcionamiento de la galaxia. Así podremos reducir los efectos nocivos anunciados por las otras profecías y renacer en una nueva Era, la Era de la Luz.
EPILOGO: Si realmente seguimos trabajando en la Luz y centramos nuestras ideas en aprovechar el máximo el difundir este mensaje, cada cual a su manera y en su entorno, todo ello irá creciendo como una piedra tirada en el agua que forma un circulo el cual cada vez se hace más grande. Cuantos más Guerreros de la Luz haya, más círculos podremos hacer y podremos llegar a más personas, cuantas más mejor…..Solo se trata de salvar al mundo y a la raza humana.

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