
Una antigua creencia advierte que cuando una mariquita se posa sobre una persona, no de espantarse nunca ni, mucho menos, matarla. Efectivamente, este pequeño insecto es considerado un “mensajero del cielo” y su presencia es protectora. Según una antigua tradición inglesa, la mariquita seria capaz de comprender el lenguaje humano.
Antiguamente, en Francia se enseñaba a los niños a dirigir a este animalito un deseo muy preciso: “Vete a pedirle a Dios que no volvamos a ser desgraciados”
De El Libro de las Supersticiones de Massimo Centini