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viernes, 15 de enero de 2010

LA ERA DE PISCIS

INTRODUCCIÓN:
La astrología precesional como método de historiación de la Era de Piscis (0-2100).
La Era de Piscis (0-2100): análisis y demostración de la Ley Periódica de la Historia (descubierta por el astrólogo uruguayo Boris Cristoff) por Carles Parellada 2
CAPITULO I
El motivo que me lleva a acometer este estudio es la lectura, en mi adolescencia, de un original tratado astrológico sobre teoría de la historia que prueba la existencia de una periodicidad en el comportamiento secular e incluso milenario de la humanidad.
Existe, entonces, un orden cíclico único que preside el conjunto de los acontecimientos del pasado y, aparte, lo sigue haciendo en el presente actual y, más allá, lo hará cara al futuro.
Boris Cristoff, el astrólogo uruguayo descubridor de este orden, en su obra magna
El destino de la humanidad lo denomina Ley Periódica de la Historia o, de manera abreviada por él mismo, L.P.H. (y que ya se observa su cumplimiento en la práctica en la Tabla Periódica de la Historia diseñada por él y aquí expuesta en la pág. 66).
Tiene la virtud de que explica el acontecer de los tiempos dándonos a conocer cómo, en un sentido perfectamente coherente, cada época contiene sus características peculiares en períodos que son de una duración exacta, sucediéndose los unos a los otros en una escala sucesiva zodiacal. Por todo esto, además el conocimiento de la Historia según la L.P.H. es aún más fundamental para poder llevar a cabo estudios de prospectiva acertados.
Y es que los signos zodiacales, al ser doce, permiten un estudio matemático del acontecer pasado y futuro en conjunto.
Ya el teórico catalán de la Historia Aleixandre Deulofeu previó esta posibilidad escribiendo un libro con el título expreso de La matemática de la historia, y aunque sin el apoyo del sistema zodiacal llegó a una gran exactitud en el cálculo de las diversas etapas del devenir histórico; tanto o más que Oswald Spengler y Arnold J. Toynbee, quienes también enunciaron teorías sobre el carácter cíclico de las civilizaciones.
Otros filósofos de la Historia - Gianbattista Vico: Corsi e Ricorsi (Cursos y Contracursos), Hegel, Karl Marx, José Ortega y Gasset: La historia como sistema, etc. - también han elaborado importantes teorías al respecto. Sobre antecedentes, véanse las páginas 16 a la 19 del anexo cinco.
Pero por encima de todas ellas, la Astrología Precesional - término nuevo que también introduce Boris Cristoff - facilita un cálculo exacto de la duración de esos ciclos que se identifican, como se va a mostrar en mi trabajo, fielmente con las características de los signos zodiacales. Esto es la duración del tradicionalmente denominado “Gran Año Platónico” acorde con el movimiento terrestre de la Precesión de los Equinoccios*: en concreto, un giro que Cristoff fija en 25.200 años de cuyas divisiones dodecadécimales (es decir, 25.200 dividido por doce) salen las Eras de 2.100 años. A partir de este cómputo celestial, en general entre los astrólogos se coincide en que actualmente vivimos en la Era cristiana de Piscis (0-2100), que se estrenó en el siglo I con la divulgación de las religiones de salvación en la ultratumba, los valores de la piedad y el sacrificio humano que han estado enseñando las religiones cristiana (Europa) y budista mahayana (Asia) principalmente, y que, al fin, culminan ahora en la extensión progresiva actual del ideario de la democracia y de los derechos humanos universales en este mundo globalizado del actual siglo XXI.
Téngase en cuenta la pervivencia social del saber zodiacal como base para el conocimiento de la personalidad de uno mismo, que es como mayormente se utiliza. Esto ocurre, a pesar de todas las prevenciones de aquellos escépticos que se plantean desacreditar a la astrología como una íntegra superstición anticientífica, como saber vulgar que es más bien propio de ignorantes.
Solución poco constructiva que más allá de intentar conjeturas y, por lo pronto, nadie pudo ni puede ahora probar de modo concluyente y exhaustivo.
Así, filósofos contemporáneos de repercusión internacional como el eximio y prestigioso José Ortega y Gasset definidamente no creen que la lógica físicomatemática, a pesar de su pretendida modernidad, se pueda erigir como la única fuente de pensamiento humano normal válido a todos los efectos:
“No caben, pues, ya, devaneos como los de Lévy-Bruhl, en que a nuestro pretendido “pensar lógico” se opone el pensamiento de los primitivos como un
“pensar prelógico”, cosa que siempre debió parecer monstruosa.
Al averiguar que el pensar lógico es mucho más ilógico de lo que sospechábamos, se nos abren los ojos para advertir que el pensamiento primitivo es mucho más lógico de lo que se presumía. Desaparecen, pues, las diferencias absolutas entre un tipo de pensamiento y los demás que el hombre ha ejercitado en la historia y queda establecido entre ellos continuidad.
O lo que es igual: que retirada la pantalla del pensar lógico como único representante del Pensamiento, nos aparece éste en su autenticidad consistiendo por fuerza en alguna otra cosa que exclusivamente en identidad, no contradicción y tercio excluso.
Porque, repito, si el Pensamiento consistiese últimamente en la presencia de estos atributos, nos sería forzoso reconocer que no lo ha habido nunca.
Y el hecho es que el hombre de un modo o de otro, queriendo o sin querer, con brío o tenuemente, ha pensado siempre.”
(Ortega y Gasset: Historia como sistema y otros ensayos de filosofía, p. 78)
CONTINUARA...
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